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jueves, 3 de febrero de 2011

Mis primeras experiencias moteras


   Aunque como ya he dicho no tengo moto, si tengo cierta experiencia, de paquete evidentemente, aunque en honor a la verdad y sin licencia he montado repetidamente en, Derbi Tricampeona, que para ser una 49cc, tenía una patada de salida brutal, no se si producto de su primera corta o de que realmente tenían mas potencia de la legal establecida, la verdad es que levantar rueda delantera y ser escupido por detrás si uno se había acomodado mucho al final del sillín no era nada difícil, sin embargo mas buenos recuerdos me trae la Montesa Mini2 con un color entre granate y rojo y un curioso cambio de marcha de dos posiciones que teóricamente se debía de utilizar a moto parada mediante una especie de anilla, en la que cambiando la posición de la misma tenías relación larga o corta, sin embargo si eras un poco avezado, se podía a llegar a cambiar con el pie en marcha dando una patada, el golpe que se oía en el momento del cambio era espectacular y parecía que la pequeña motocicleta se rompería en dos.

   Mas tarde y ya introducido en la vida laboral trabajaba en la Zona Franca de Barcelona , en el sector C calle D, y digo las coordenadas porque los que conozcan la zona sabrán que esto está inmediatamente detrás de donde estaba la Pegaso, y que OSSA estaba en la calle B paralela a lo que era la entrada de la fábrica de camiones.

   Gracias a eso tuve durante unas semanas la inmensa suerte de ver las primeras unidades de serie de la YANKEE en marcha, venían a nuestra calle para aprovechar que tenía una longitud aproximada de unos 600-700m sin cruces y apenas salidas de fábricas, ideal para hacer pruebas de aceleración y frenado, en parejas de dos en dos, y siempre a primeras horas de la mañana, que petardeo tenían las condenadas, y que humo…., también es verdad, indicativo de ser unas golosas consumidoras de aceite, o bien las carburaban de esa manera para probarlas, pero tirar al menos las que yo vi, tiraban, vaya si tiraban.

  Yo tendría 16  o 17 años y estudiaba delineación en la Salle-Barceloneta, algunos días podía hacer el viaje al colegio de paquete en la moto de un compañero de oficina, la moto una Vespa 125 de color verde oliva, un modelo muy habitual en la época, y que con pocos cambios estéticos sobrevive en nuestros días, con esta moto tuve mi primer y hasta el momento único revolcón, pero la verdad este fue con nota por circunstancias particulares, aquel día tenía que presentar a examen un proyecto de dibujo mecánico, por lo que llevaba los dibujos en uno de aquellos típicos y tópicos tubos de cartón con tapita, el momento cumbre llegó cuando llegamos a una zona de obras, de improviso apareció un operario con una banderita que nos hizo hacer un giro rápido e inesperado a derechas, mi compañero lo hizo viéndose obligado al mismo tiempo a frenar fuertemente con la zona llena de arena por las obras, con la rueda pequeña de la vespa los resultados fueron los previsibles…., pero menos,.... el instinto de llevar lo que llevaba bajo el brazo hizo, que me revolcara, dañara un codo y la palma de la mano, se me hiciera un siete en los pantalones y magullara una pierna, pero eso si……., el tubo permaneció intacto, ya que mientras nos pegábamos el revolcón, que aparte eso y un par de arañazos en la pintura de la vespa y magulladuras de mi compañero no fue a mas, yo tuve todo el rato y no se muy bien como, el tubo bien levantado por un instinto de no se que tipo, llegué a clase cuando esta acababa de empezar, pero valió la pena, me aprobaron………….

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